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En la provincia de Misiones la realidad de la articulación entre el servicio
médico-formal de la Atención Primaria de la Salud y la Fitoterapia popular es compleja
y responde a parámetros culturales y naturales propios de la región. No son ajenos a ella
el origen de la población (formada por aborígenes, criollos, inmigrantes de países
limítrofes y europeos, y sus descendientes) y la riqueza de recursos naturales que el
medio provee (Amat, Yajia, 1991).
La mortalidad por tumores se ubica como segunda causa de muerte en la
población de Misiones, representando el 18,20% de las muertes totales y una tasa bruta
de mortalidad de 106,91 cada 100 mil habitantes, donde el cáncer de tráquea, bronquios
y pulmón es el de mayor impacto (209 defunciones totales en 2017), seguido por los de
la categoría de colon, de mama, próstata y útero (Mrio Salud Pública, 2018).
«Cáncer» es un término genérico que designa un amplio grupo de
enfermedades que pueden afectar a cualquier parte del organismo; también se habla de
«tumores malignos» o «neoplasias malignas». Una característica definitoria del cáncer
es la multiplicación rápida de células anormales que se extienden más allá de sus límites
habituales y pueden invadir partes adyacentes del cuerpo o propagarse a otros órganos,
un proceso que se denomina «metástasis». Las metástasis son la principal causa de
muerte por cáncer (OMS, 2018).
Con respecto a la terapéutica, observamos que la mayoría de los medicamentos
contra el cáncer se han dirigido deliberadamente hacia objetivos moleculares
específicos, presentando actividad inhibitoria contra un objetivo al tiempo que tiene, en
principio, relativamente menos efectos fuera del objetivo.
Desde este punto de vista, resulta de interés estudiar las plantas medicinales
utilizadas en forma empírica, para acompañar los tratamientos farmacológicos
convencionales. Las mismas podrían actuar de diferentes maneras, no sólo a nivel de las
células tumorales, sino también sobre el “microambiente” (Hanahan, Weinberg, 2011).
La OMS apoya el uso de las medicinas tradicionales y alternativas cuando estas
han demostrado su utilidad para el paciente y representan un riesgo mínimo. Pero a
medida que aumenta el número de personas que utilizan esas medicinas, los gobiernos
deben contar con instrumentos para garantizar que todos los interesados dispongan de la
mejor información sobre sus beneficios y riesgos (OMS, 2004).