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nisina es un lantibiótico, nombre que se deriva de la presencia del aminoácido
lantionina, por lo que su mecanismo de acción consiste principalmente en la formación
de poros en la membrana plasmática bacteriana. Desde el punto de vista de la industria
farmacéutica y de la salud humana, las bacteriocinas representan una herramienta
alternativa y prometedora en la lucha contra microorganismos multirresistentes.
La OMS (2016), considera que la resistencia a los antibióticos es un evento que
ocurre cuando los microorganismos (bacterias, hongos, virus y parásitos) se adaptan y
se vuelven capaces de crecer en presencia de antibióticos ante los cuales antes eran
sensibles, volviéndolos ineficaces para su tratamiento. Las bacterias multirresistentes
son una preocupación creciente en la salud pública debido a que son microorganismos
difíciles de tratar y pueden provocar infecciones graves y potencialmente mortales,
además de que impiden garantizar procedimientos complejos (cirugías, quimioterapias,
etc.) con bajos riesgos (Shin et al.,2015; Serra-Burriel et al., 2020).
Es debido a esto que el estudio de nuevas alternativas que permitan mitigar
estos problemas es tan necesario como urgente. Tal es el caso de la investigación del
poder antimicrobiano de las bacteriocinas, las cuales ya han reportado tener capacidad
tanto bacteriostática como bactericida al ser evaluadas contra patógenos
multirresistentes (Shin et al., 2015; Delpech et al., 2017). En este contexto, las
bacteriocinas cuentan con las ventajas de ser compuesto de tamaño muy pequeño, que
actúan de forma rápida y ante los cuales los microorganismos desarrollan resistencia de
manera mucho más lenta en comparación con los antibióticos comunes (Aguirre &
Litterio, 2017; Jensen et al, 2020).
Otra estrategia posible es la de la administración simultánea de antibióticos y
bacteriocinas que exhiban un comportamiento antibacteriano sinérgico. Esto, además,
permitiría disminuir la concentración de antibiótico necesaria para inhibir de manera
efectiva el crecimiento de tales bacterias durante el tratamiento, disminuyendo la
presión selectiva sobre la bacteria y minimizando la probabilidad de ocurrencia de
toxicidad medicamentosa debida a las altas dosis de antibióticos necesarias (Tong et al.,
2014)
Desde el descubrimiento de la primera bacteriocina en el año 1925 por el
bacteriólogo británico Frederick W. Twort (Rios et al., 2016), muchos otros compuestos
pertenecientes a esta categoría han sido y continúan siendo descubiertos a medida que